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Una piraña en el bidé

Cuentos de verano: Caperucita azul

Caperucitas de hoyCaperucita azul salió de casa esta mañana, me la encontré cuándo terminaba de comprar el periódico. Va vestida con un polo-vestido azul de una pieza, sin mangas con capucha y sandalias azules a juego, de esas que solo se sujetan entre el dedo pulgar y el índice del pie. Lleva un bolso bandolera con motivos africanos, lleno de cosas, es pelirroja y se recoge el pelo graciosamente con un pincho. Es guapa y muy alta, tiene un cuerpo de escándalo y lo sabe, el polo le queda ajustado y sugiere las redondeces de su cuerpo finiquitadas por un tanga que también imagino azul.
Hemos llegado al metro y montamos en el mismo vagón. De la bolsa africana saca una funda con unas gafas de pasta que se pone inmediatamente, un trabajo encuadernado en canutillo que reza “termodinámica de fluidos” y un tarrito de cacao con el que se afana en sus carnosos labios. Fijándome aun más vislumbro en uno de sus desnudos hombros un tatuaje de un pequeño kanji chino o japonés y una pulsera en el tobillo derecho con cuentas también azules. Tras guardar el cacao, repasa el trabajo, esta nueva Caperucita lleva en su cestita africana un trabajo y un tarrito de cacao. El trabajo es para su profesora de termodinámica que hace unos días ha recibido la noticia de que será abuela en diciembre. Mamá le ha dicho esta mañana que cogiese el coche para ir a la universitaria pero a ella le ha dado pereza y ha decidido coger el metro.
El tren se para y sube gente, y entonces aparece él con un grupo de amigos, armando escándalo, todos los del grupo le llaman Lobo, quizá también sea por el tatuaje del hombro. Dejó los estudios y ahora trabaja de pizzero en el telepizza del barrio, por lo menos es mejor eso que acabar yonqui perdido como su hermano. Mira de arriba abajo a Caperucita y entrecruzan miradas, él sonríe. A ella no le desagrada por que sabe que es un sinvergüenza, a él no le desagrada nadie y menos un dulce que sonríe a primeras horas de la mañana del lunes. Cuando me bajo del tren para hacer trasbordo y durante un segundo me giro, por las ventanillas del tren Caperucita y el Lobo ya están charlando...
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