Crónica veraniega: Salida al aeropuerto

Rondará los treinta y tantos largos y tiene un libro en la guantera. Valentín lee a Unamuno en un libro con el lomo naranja. "Del sentimiento trágico de la vida", pobre Valentín, es un escéptico, o quizá un desengañado a juzgar por el rosario fluorescente que pendulea en el retrovisor....o a lo mejor estudia filosofía y letras, cuando tiene un rato.
Valentín tiene todos los cristales del coche forrados con pegatinas que me recuerdan que puedo pagar con Visa, Mastercard, Maestro, 4B y Euro 6000, y también tiene un tic en el hombro.
El taxi se para según vamos llegando a la Terminal 1, la cola de automóviles es inmensa. Mientras tanto en el arcén dos hormigas se dirigen hacia el aeropuerto. Pienso si sobre sus diminutos cuerpos llevaran maletas, quizá las dos hormigas van de viaje también a algún sitio y una le dice a la otra:
- No llegamos a facturar. Ya sabes que luego se forman unas colas tremendas y no nos va a dar tiempo a embarcar.
- Si no metieras tantas cosas en las maletas...Ni siquiera con la fuerza que me permite levantar mi peso cincuenta veces puedo mover este fardo...
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